Tania Castro y su madre de luz

Entrevista a las 10 am. Tania ha trabajado hasta la madrugada y despierta tarde. Su madre, una amorosa señora, me acompaña convirtiendo la media hora de espera en dulce espera. Conversamos de Bolivia, de semillas, de la cocción del Tarwi y pienso que ella debería ser entrevistada. Escucho a lo lejos a Tania calentando la voz con melódicos ejercicios. Luego aparece guapa como siempre y su madre enseguida se pone de pie y “nos deja conversar”. Vuelve treinta segundos después con un jugo de pura naranja. El mejor jugo de naranja de toda mi vida.

Artículos Cuscopólita - Tania Castro

Tania Castro es una de las artistas más interesantes, claras y luminosas del Cusco. Es actriz, educadora y comunicadora social, con enfoque en el poder sanador de la palabra. La profundidad política de sus actos está astutamente repujada por su sentido del humor y el amor trascendental, maternal, amor de pachamama, que tiene todo lo que hace. ¿Cómo se forja un personaje tan increíble?Tania Castro responde.

¿Cómo se forja en ti el concepto del arte como medio de sanación?

Este tiempo demanda mucho más conciencia que cualquier otra época. Nos está obligando volver a nacer. Con el ejemplo del dentista: tienes caries, entonces duele y avisa que está ahí. A veces dejamos que duela mucho y entonces tienes que desinflamar, sacar la caries. Luego pones el material de restauración. Renaces tu muela y aún con cicatriceste vuelve a servir. Igual que esa muela todo en la vida, primero hay que extraer lo que a uno le ha dolido. Si lo haces por ti automáticamente lo estás haciendo por todos. Hay una herida y debemos removerla con paciencia, echar flores sobre ella, y concebir que es un trofeo de aprendizaje. El arte está al servicio de la restauración.

¿Qué te generan los estímulos diarios del Cusco?

Artículos Cuscopólita - Tania CastroDecía Antonio Machado: “necesito de la indignación para no helarme”, y es verdad. Yo llego a casa y el mundo me duele, pero está bueno ese dolor. Las penas no pueden paralizarte, sino movilizarte y no a tirar una piedra, sino a hacer consciente una acción que muestre a los más chicos, sobre todo, que hay camino para solucionarse a sí mismo. Me indigna el Cusco, y lo amo también. Me nutro por ejemplo de las chiquillas ensayando hasta la madrugada su danza para junio, eso me da luz.Cusco me revitaliza, es un sitio de encuentro de todas las culturas, es una ciudad ecuménica, la casa de todos, pero como casa algunos cometen excesos y eso me indigna. Me indigna que quieran continuar con proyectos que laceran la vida a cambio de lucro, como el aeropuerto en Chinchero, que lo celebren y ojalá puedan mirar de cara a sus nietos, yo no puedo.

Sobre la maternidad

“No tengo hijos. La vida es sabia, si me lo quiere dar, me lo dará, pero me ha hecho nacer mujer con un instinto maternal elevado a la potencia. Alguien tiene que criar algunos hijos que andan por ahí más solitos. No es caridad, es complementación. Y si es mi tarea criar otras wawitas, entonces es un honor inmenso. Es loco pero muchos niños y algunos sobrinos se les escapa y me dicen “mamá”, así que ya tengo una carrera de madre, vieja. Tengo ya nietos y todo. Lo que la vida componga, la vida sabe más que uno”.

¿Tu visión es optimista o pesimista con Cusco? ¿Hacia dónde vamos?

Artículos Cuscopólita - Tania CastroCreo en los más próximos, en los demás no puedo dar fe. Creo en mis sobrinos, en mis alumnos, en mis compañeros de arte, que con todo e imperfecciones estamos en una dinámica de cambio sustancial. ¿Cómo voy a desconfiar? Creo que los intereses de grupos económicos serán la minoría y cuando se vayan a la cama la esencia que llevamos dentro les pasará factura. No creo que haya seres humanos inconscientes, sino temporalmente sordos: no hay esencia que no se manifieste. Es un tiempo de parto pero vamos a uno de reflorecimiento. Me hallo bastante optimista. Está en nuestras manos generar el cambio.

¿Cuál es tu nexo con José María Arguedas?

Yo no lo conocí pero Arguedas ha cambiado mi vida totalmente. Era chiquita y unos tíos estaban filmando un corto de “La Agonía del RasuÑiti” y yo me aburría entre los cuyes. Escuché entonces a los danzantes de tijera, su potencia y esa música me llevaba a cualquier parte. Yo le decía a mi padre: “la música se nos viene del agua”. Toda vez que escuchaba violines, arpa, tijeras, yo me iba al agua y muchos años después comprendí por los cuentos de Arguedas y con la gente que trabajo que es un rito al agua. Arguedas nos ha dado como familia la visión de un país vivido desde su profunda interculturalidad, que era un honor vivir entre tantas visiones diferentes y tan complementarias, un crisol cultural que no se repite. La idea de la diversidad vino con Arguedas a mí. También esa diversidad a la que no había que negarle el ingreso, la otra parte de mi sangre, con la que a veces el peruano por resentimiento histórico venía peleado, todo lo que es rubio y blanco saca a veces la alcantarilla de nuestros pobladores. Había que reconciliarse con eso.

 

Tania en esencia
  • “Mucha gente critica las fiestas pero yo las adoro. ´Son demasiado fiesteros mira la plata que gastan”, dicen, pero solo por eso sobrevivimos: tiene que vivir celebrando 500 años alguien que ha sufrido 500 años”.
  • “El sexo es muy hermoso, tremendo y mucho más placentero que el que te presenta la tele”.
  • “Mis alumnos son en realidad mis compañeros de aprendizaje”.
  • “Ningún peruano aprende, sino recuerda”.
  • “Todos los idiomas originales están menos filtrados por los intereses, tonterías, masacres y terrorismo emocional”.
  • “San Blás era el barrio de los artistas, ahora es de hospedajes y lavanderías. Ojalá que se recupere la nostalgia por eso”.
  • “He viajado mucho, pero lo primero que ha pasado es que el mundo ha venido aquí y luego me ha invitado a salir, porque es el tiempo de los Chaqarunas, los hombres-puente”.
  • “La educación, el arte, por ahí moriremos”.

¿Tú cómo llevas eso, ser una cusqueña blanca de ojos claros?

Es hermoso. Yo grababa un programa con la radio del colegio en un proyecto que se mete al aula a través de cuentos que retoman las prácticas originarias de las comunidades. Entonces mi partela hacíamos en quechua y castellano. Hablábamos de letras de canciones, del ser, de todo y me identificaban como alguien morena, de pelo negro. Y cuando iba a las comunidades con el equipo no me hablaron y cuando empezaba a hablarles y reconocían mi voz bajaban sus defensas, en el buen sentido, ya no era la relación de subestimación o de rareza. Era “tú” y empezaban a hablar tranquilamente.

¿El quechua puede cumplir una función reconciliadora?

Claro. Date el gusto de recordar tu idioma, vas a ver cómo eso abre puertas, sin que tenga el uso de mucha gente que lo aprendió para manipular. Si se aprende del corazón, bien, es un idioma del corazón. Por eso no se puede mentir en quechua.

Juguetes para niños grandes

“Vamos a lanzar un proyecto que involucra a mucha gente, una juguetería para adultos. Parte de nuestra tareaes volver a vincularnos con la magia real y poderosísima que tenemos dentro, pero sino le hacemos cosquillas esa magia puede estar ahí y morirse con tu físico. En cambio, un juguete no le hace mal a uno. Estamos lanzando la línea Uyway, que es el verbo Criar, son juguetes pensados para volverte a criar a ti mismo”.

 

¿No se puede mentir en quechua?

¡No se puede! ¡Es increíble! Puedes decir en técnico lo que quieras, pero yo que he escuchado hablar el quechua desde pequeña, si no le pones una carga corporal, de sonido, deja de significar lo que la palabra está significando. Es un idioma que compromete el cuerpo y por ende todas sus vibraciones. Es fácil saber quién está mintiendo en quechua.

¿Y la música negra cómo llega así a tu vida?

Artículos Cuscopólita - Tania CastroPor ser andina, esto es loco. Si estás acostumbrada a vivir en San Blás y llega todo el mundo a tu casa y sin querer has conocido a gente increíble… de pronto no sabes cómo pero estaba acá Don Caitro Soto con el cajoncito, vendiéndolo para sobrevivir esos días. Acá mismo, en esta sala. Y luego te emociona ver a Lucho Sandoval, que es tu profe de coreografía y después funda Milenio y hace cosas tan hermosas como Kimbafá. Entonces es eso: la andinidad bien entendida es ecuménica, no solo geográfica. Es una manera de entender el mundo en el que sabes que hay otro que te completa. El Ayni es eso.

¿Quién más estuvo en esta sala?

Facundo Cabral ha venido acá a hacer muchas guitarreadas y siempre muy profundo, muy delicado, muy lindo. Nosotros lo hemos querido un montón porque era un loco maravilloso. Ha estado Félix Arguelles, al frente el maestro Armando Guevara, improvisando desde sus músicas absolutamente diferentes una sola melodía. He crecido ahí. Los Yuyachkani, alojándose cuando no era el grupo de teatro famoso que es ahora. Son mis otros padres. Qué placer era llevarse, después de que se habían presentado, a la gata y el burro a casa (risas).

¿Qué pregunta no te he hecho que te hubiera gustado responder? ¿Qué te mueres por decir?

Sí. Yo tengo dos escultores, de los que poco me preguntan: mis padres. Les agradezco en público. Mi padre es actor y para que yo coma dejó su carrera. Se dedicó a la función pública. Yo que no podría vivir sin esto, no solo le tengo agradecimiento, sino también tengo pena de que haya sido su opción. Se lo agradezco porque soy lo que soy porque él dejó de serlo. Mi madre, maestra de siempre, es con la que he aprendido el gusto de dictar clases, la vocación magisterial. Ella está detrás de todo, es el poder detrás del poder, es la que verdaderamente gobierna. Si yo tengo obra de teatro te puedes conmover con lo que has visto pero no sabes que quien ha estado bordando la falda, cosiendo el gorro, poniéndole un cascabel al zapato era mi mamá. Yo no sería nada sin ella. La que está detrás de mí, el juguito, el sanduchito para tal, la que está detrás poniendo la gasolina de la vitalidad humilde. Salimos hace poquito en un libro de personajes de la ciudad, mi padre y yo, y ella es la gran ausente en todo. Si me preguntaran algo, creo que el personaje protagónico de mi vida es mi madre. Mi Rosinda.

Sobre Tania Castro
Actriz, educadora y comunicadora social formada académicamente en Cusco, Lima y Cuba. Dirige la Asociación Cultural Q’ente, dedicada a la creación, investigación e intercambio artístico cultural. Comparte una consultora dedicada al desarrollo humano integral con un grupo de terapeutas, psicólogos y artistas (Javier Echevarría Consultores). Es maestra de educación secundaria en Pukllasunchis y parte del equipo de diseño curricular del Instituto Superior Pedagógico de la misma institución. Fundó junto a LiesbethKerstens, Martín Malettay Michel Mitrani la Asociación Educativa por la infancia en riesgo “Pasa La Voz”, co-parte de “Sombrero de Papel” que opera en los cinco continentes. Ha formado parte de numerosas publicaciones colectivas. Tiene un libro de poemas publicado “Ojo de agua” que ganó la convocatoria de Editorial Saqra el 2009. Nacida técnicamente en Lima el 28 de octubre de 1973 pero criada fundamentalmente por el Cusco (aunque el mundo hizo lo suyo). Ha viajado por comunidades peruanas de costa, sierra y selva desde muy pequeña, y compartido proyectos educativos y artísticos con gente de Chile, Bolivia, Colombia, Argentina, Paraguay, Cuba, Guatemala, México, España, Holanda y Francia.