Clorinda Matto de Turner

El pasado 25 de octubre se cumplió un año más del fallecimiento de la escritora cusqueña Clorinda Matto de Turner (Coya 1852 – Buenos Aires 1909), mujer pionera de la letra de crítica social en la literatura peruana.

Clorinda Matto de Turner | Artículos Cuscopólita

No sería difícil imaginar a Clorinda descontenta. Ubiquémonos en su época:

1. Los puestos literarios estaban ocupados por varones y el acceso de la mujer era mal visto; y 2. El grosero silencio literario ante la injusticia que vivían los pueblos reclamaba una respuesta. Ella quería combatir desde su pluma y aguda visión, pero ¿cómo levantar su voz?

El dolor se le presentó por primera vez a los seis años, cuando quedó huérfana. A esa edad ingresó al Colegio Educadas, donde demostró rápidamente talento en gramática y literatura. Cuatro años después, la niña editó una revista escolar, la primera hecha por estudiantes cusqueños.

Que el arte es una respuesta al dolor es verdad. Tal vez el alma sensible de Clorinda fue el terreno húmedo para desarrollar su literatura, esa literatura sentida, sencilla y aterrizada en el mundo cotidiano. Gracias a esta profusa actividad, Clorinda desde joven fue pionera en asuntos de redacción: a los 17, recién casada con el extranjero Joseph Turner, ya publicaba frecuentemente en prestigiosas revistas nacionales y de la región latinoamericana. A los 21 publicó en la importante revista limeña El Correo del Perú.

Ingresó pronto al gremio de escritores, aunque no se ganó pocas críticas por ser mujer. Sin embargo encontró en la escritora Manuel Gorriti una aliada y compañera que la recibió en el Ateneo y el Círculo Literario con brazos abiertos. Gorriti convidaba en su casa semanalmente a escritores para departir en profundas veladas literarias.

La tragedia golpeó la vida de Clorinda una vez más, cuando apenas a los 27, quedó viuda y perdió la hacienda familiar en Tinta, estafada por su propio abogado.

Se fue a Arequipa para respirar nuevos aires donde retomó con fuerza la redacción, publicando, y luego como editora del diario La Bolsa, lo que la convirtió oficialmente en la primera periodista peruana. Desde estas páginas, la cusqueña desplegó una intensa campaña patriótica como respuesta a la guerra con Chile. En 1886 se mudó a Lima y, siguiendo el ejemplo de Manuela Gorriti, gestó en su casa una movida cultural. Era ella ahora quien reunía a los escritores, intelectuales y artistas de la época para compartir ideas. Tres años después, a la edad de 35, dirigió el semanario El Perú Ilustrado y fundó el diario Los Andes: valiosísima publicación que recogía textos de las regiones, brindando una versión más completa de la nación, a diferencia de sus pares limeños que no consideraban el interior del Perú en sus páginas.

Tomó partido en contra de Nicolás de Piérola y a favor de Andrés Avelino Cáceres, lo que le valió el destierro a Chile tras el triunfo en elecciones del primero. La escritora se mudó en seguida a Buenos Aires donde siguió ejerciendo el periodismo y fundó El Búcaro Americano, un periódico para familias, que tuvo circulación hasta 1909.

Clorinda Matto de Turner | Artículos Cuscopólita Aves sin Nido La dramática historia de enamoramiento de Manuel y Margarita, dos jóvenes del pueblo de Kíllac (se cree que es Tinta, en la ficción), se desenvuelve en un marco de abuso de las clases políticas frente al campesino. “Aves sin nido”, publicada en 1889, es la primera novela escrita en la región con un claro mensaje de protesta frente a las injusticias y clima de opresión social en que vivían las comunidades andinas. Por tanto, se reconoce a Clorinda Matto de Turner como una de las fundadoras del movimiento indigenista latinoamericano.

Hoy su legado queda difuso con la sobre información y ruido de la ciudad. Su casa natal en Coya se levanta aún, envejecida por el tiempo pero más por la desatención. Clorinda ha sido una de las más importantes escritoras del mundo, no solo por su enfoque de preocupación ante la realidad, sino por sus valores, su valentía, su fiereza y capacidad de liderazgo para emprender proyectos aún en los climas más hostiles. Que el valiosísimo trabajo que desempeñó siga resonando, depende hoy de nosotros.

¿Matto o Matos? Su nombre era Grimanesa Martina Mato de Usandivaras. Alteró el apellido de su padre a “Matto”, palabra quechua que en castellano significa “cosecha”.