Luis Figueroa

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¿Qué te inspiró a ser fotógrafo? 

Mi abuelo materno, Don Alejandrino Lozano Ál­varez, un apasionado de la fotografía y verdadero autodidacta, que disfrutaba captar imágenes de la tranquilidad de la hacienda de Antaccacca. Fotografió su cotidianidad como ganadero, re­gistraba los paisajes circundantes y las tradiciones relacionadas con la zona (Raqchi, Checacupe). Era un devoto retratista de su familia; en casa hemos conocido fotografías de mi abuela, mis tíos y mi madre realizadas en blanco y negro que él mismo revelaba y ampliaba.  Tuve la oportunidad de ver proyectadas las diapositivas que él producía en Kodachrome (una pelí­cula que se revelaba en Estados Unidos y debía ser enviada por correo postal a través de las tiendas Nishiyama en Cusco), así como películas caseras filmadas en formato de 8mm silente. Su conoci­miento sobre fotografía era vasto, desde el punto de vista estético hasta el conocimiento técnico del medio.

Como buen amante de las matemáticas (estudió ingeniería eléctrica en la ciudad de Los Angeles, California) le gustaba estar al tanto del proceso fotográfico a nivel físico, de lo que ocu­rría a través de la óptica de sus diferentes lentes, qué factores afectan la exposición, el proceso químico en la película fotográfica, etc.  Fue él quien me explico en qué consistía la distancia focal, los números f, la diferencia entre una cámara SLR y una TLR. Fue quien me envió a buscar químicos para revelado a la tienda de Ni­shiyama en Almagro en los 90 con una lista casi de supermercado: hidroquinona, elón, bórax, etc. ¡Imposible conseguirlas a “granel”! Esas fueron mis últimas clases con él.  Debo agradecerle su curiosidad técnica y por permitirme experimentar con sus aparatos foto­gráficos, ¡eran una maravilla! Entre las cámaras que pude usar estaban una Zeiss Ikon Contessa (1950) de telémetro, una Zenza Bronica type D (1959) cámara japonesa de formato medio diseña­da por Zenzaburo Yoshina. Las TLR Yashica Mat y la Rolleiflex 3.5 eran maravillosas por el gran visor que te permitía encuadrar fácilmente, así como otras joyas entre como la Widelux FV, cámara panorámica de 140º de cobertura y la Canon 7 de telémetro y que tenía un objetivo de f/0.95, de la que mi abuelo decía podías “tomar fotos hasta con la luz de una vela”.

Sin embargo mi favori­ta fue la Asahi Pentax Spotmatic SPII la cual me acompañó en mis primeras excursiones. Tenía una batería de objetivos muy versátiles, accesorios para fotografía macro y tridimensional, y con la que pude fotografiar en varias ocasiones la luna con un objetivo catadióptrico de 500mm.  Así también debo mencionar el apoyo incondicio­nal de mi madre y mi abuela que me ha permitido seguir en este apasionante camino. No puedo olvi­dar a mi esposa, actriz de teatro, ella me anima a continuar imaginando. Deseo dejar a mis hijos esta atracción que siento por las cámaras.  Por otro lado, me apasiona enseñar fotografía, por eso convoco a talleres regularmente. Actualmente ejerzo la docencia en el Centro de Extensión de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), clases donde las imágenes se transforman en nuestro idioma universal. Tengo la oportunidad de enseñar a alumnos de Estados Unidos, Noruega, Francia, Australia, Rumania, Japón, y otros lugares distantes,  compartiendo un poco mi percepción sobre la técnica fotográfica. Por ultimo tengo que reconocer la amistad y la apertura de artistas relacionados con el imaginario visual cusqueño como Carlos Nishiyama, Teo Allain, Jorge Vignati, Edwin Chávez, entre otros que enriquecen mi experiencia como fotógrafo y persona.  

Explícanos brevemente tu técnica  

Para mí es muy importante la empatía con la persona, me gusta utilizar la película blanco y negro para el documental y los retratos de carácter, el formato 35mm para moverme fácil­mente durante el viaje y el formato medio para locaciones estables. Cargo a veces una cámara panorámica porque me gusta la apariencia apai­sada que te brinda. En cuanto a la cámara digital utilizo una D800E porque me gusta el color, la resolución y el contraste de las ópticas Nikkon. Con respecto a la edición de imágenes me gusta  

¿Qué fotógrafos admiras en Cusco, el Perú y el mundo? 

figueroa-cuscopolitaJuan Manuel Figueroa Aznar por su técnica rela­cionada al pictorialismo, Martín Chambi por su manejo de la iluminación en el retrato y Eulogio Nishiyama por su capacidad de integrarse en el momento fotográfico, sus personajes son muy dinámicos y muchas veces ajenos a la cámara.  Admiro además, la obra de Eugène Courret, gran retratista francés que tenía su estudio en Lima en el Jirón de la Unión. Fotografió íconos de nuestra historia como estampas limeñas, sin número de personajes importantes como Miguel Grau, la serie de fotografías de novias que se casaban de negro durante la época de la Guerra del Pacífico equilibrar el color, la diferencia de tonos, experi­mentar con la saturación. En el retrato femenino me gustan los efectos que puedes lograr con la piel.  

¿Cómo haces para transformar una idea en una fotografía?  

Me gusta visualizar la imagen y darle vueltas a las diferentes posibilidades que puedo conseguir con la luz o la posición del modelo u objeto. En fotografía documental sin embargo, estamos determinados a reaccionar al acontecimiento fotográfico de una manera instintiva, no tene­mos mayor injerencia sobre el fotografiado, es cuando la cámara se vuelve una extensión de nosotros mismos y donde la fotografía se con­creta a partir del reconocimiento de un balance perfecto frente a nosotros.  ¿Cuáles son tus lugares favoritos para fotogra­fiar?  Siempre ha sido Cusco.  y antes de esto el avance industrial del Perú que se reflejaba en ostentosas construcciones como el Parque de la Exposición. De los contemporáneos están Vera Lentz, Javier Silva, Herman Schwarz, Morfi Jiménez a quien tengo el gusto de conocer personalmente. Intencionalmente destaco a Jan Saudek, Joel Peter Witkins, Helmut Newton, Karl Blossfeldt, Edward Weston, James Nachtwey.  

¿En qué proyectos fotográficos vienes tra­bajando? ¿Qué se viene para el futuro?

Luis FigueroaMi principal proyecto aún inconcluso es Rito, en el cual busco la documentación de tradiciones y rituales que han perdurado en la región sur andina de las cuales ya he expuesto la primera parte Paucartambo, albergada ahora en el local de “Manka” en Calle San Agustín. Me ha significado hasta el momento 12 años de viajes a diferentes comunidades, Qeros entre ellas, con quienes he­mos desarrollado también el proyecto “Qeros, un viaje de retorno”.

Este proyecto lo realice junto a mi gran amigo Héctor del Castillo y lo armamos durante la celebración de los 100 años del des­cubrimiento científico de Machu Picchu. Fuimos apoyados por la DRC Cusco y el Centro Guamán Poma de Ayala aunque la mayor parte del finan­ciamiento del proyecto provino de nuestra parte, de algunas empresas locales que se comprome­tieron con esta visión y del incondicional apoyo de muchos amigos no relacionados directamente con la fotografía. Sin su valioso apoyo no hubiera sido posible llevar adelante este proyecto. Expuse esta serie fotográfica en el Congreso de la Repú­blica, en la Galería Enlace de San Isidro como par­te del circuito de muestras paralelas de la Bienal de Fotografía de Lima y algunas piezas fotográfi­cas en exposiciones colectivas en Miami y Dubai.  Paralelamente estoy desarrollando un proyecto sobre cuerpo y miradas.