PACHACHACA – Un refugio en las montañas

“Muchos de los que han visitado Lares, pasando por Calca,  lo han hecho seguramente con el objetivo de darse un momento de ocio, una remojada en las pozas de aguas termales que tan bien le hace a nuestro cuerpo. Pero, ¿nos hemos fijado acaso en lo que existe en las dos horas y media de camino que separan Lares de Calca?”.

Pachachaca - Un refugio en las montañas

Además de la belleza de las montañas, algunos sitios arqueológicos y muchas curvas en caminos estrechos, está la gente que habita esta zona. Zona que exhibe 0.55 de IDH (Índice de Desarrollo Humano) que, entre otras cosas, mide diferentes condiciones respecto a pobreza, analfabetismo, educación y esperanza de vida. Esta cifra es comparable con el nivel de desarrollo de países como El Congo y Bangladesh. En el distrito de Lares las cifras son aún más alarmantes pues exhibe un IDH de 0.51, puntuación que es comparable con el IDH de Ruanda. En esta zona muchos niños también padecen de desnutrición y sufren de anemia severa. Otra de las causas de los problemas económicos radica en la alta tasa de analfabetismo y migración. En la ciudad las personas enfrentan  diversos problemas sociales como el alcoholismo, la violencia doméstica, la discriminación y el abandono. Consecuencia de ello es que existe una gran cantidad de niños, niñas y adolescentes que viven en estado de abandono parcial o total; o que no gozan de la seguridad y salubridad mínimas para continuar viviendo en sus casas, ya que se enfrentan a la violencia doméstica o a la explotación que los daña psicológica y moralmente. Por esto ya no pueden continuar viviendo en sus casas y las alternativas que les son ofrecidas son reducidas: o se van a vivir a la casa de un familiar -donde en general las condiciones no son las mejores- o son internados en instituciones que les brindan acogida determinada por el poder judicial. Oficialmente viven en Perú 54,000 niños bajo cuidado del estado, sin contar las entidades privadas.

REALIDAD NACIONAL

La mayoría de niños, niñas y adolescentes que viven en centros de atención residencial administrados por el poder estatal, lo hacen bajo condiciones que atentan contra su seguridad y salubridad; puesto que en general, las formas de acogida de niños se da de manera masiva: muchos de los hogares albergan más de 100 niños. Esto significa que los niños viven en grupos grandes y existe poca atención individual, duermen usualmente en dormitorios colectivos, reciben sus alimentos en enormes comedores y siguen un régimen grupal. A menudo, se sienten tratados como si fuesen números.

Por otra parte, existe una gran falta de personal. Las instituciones del estado cuentan en promedio con una persona disponible para la supervisión de 17 niños con problemas psicológicos graves. Estos centros de acogida se encuentran sobrepoblados en 200% a 300%, no cuentan con personal profesional y además, hay una rotación muy alta de personal. Por estas y otras condiciones, los niños tienen pocas oportunidades de desarrollarse óptimamente hasta convertirse en adultos independientes. Esto se debe a que hay relativamente poca orientación, existe mucho énfasis en la disciplina y los niños no son vistos como casos individuales. A menudo, todo es pensado para ellos, por lo tanto, los niños no aprenden a pensar de forma independiente ni a tomar decisiones. Tampoco aprenden a hacer cosas básicas tales como hacer compras para ellos o  manejar dinero en situaciones prácticas fuera del hogar. No hay mucho espacio para la colaboración y otras formas de participación (incluso cuando se trata de su propio futuro), ni espacio para tener contacto con el mundo fuera de los centros de acogida. Por lo general, las actividades sólo tienen lugar dentro de las paredes de los hogares. Esto resulta en que los niños apenas pueden interactuar con otros niños, sus familias y vecinos; y que como resultado se sientan marginados con frecuencia.

PACHACHACA: CASA FAMILIAR ECOLÓGICA

Pachachaca fue fundada el año 2003 por una pareja holandesa en el distrito de Calca. Esta pareja trabajó sin cesar hasta mediados del año 2016, momento en el cual se produjo un cambio de dirección. Esta recayó en manos de una pareja peruano-holandesa, la cual está ejecutando el proyecto desde mediados del año en curso.

Pachachaca ofrece cuidado alternativo con carácter familiar a niños y niñas que por diversas circunstancias no pueden vivir en su casa o no tienen familia que los acoja. Todo esto fundamentado en principios que claman que se debe hacer todo lo posible para mejorar la situación de los niños y niñas que deben confrontar tal forma de vida, apoyarlos y protegerlos; pues lo que ocurre en este momento es todavía insuficiente. Acogen actualmente a seis niños y su capacidad máxima es de veintiún niños, lo que hace que sea un centro de acogida de pequeña escala. En Pachachaca se trata de prevenir que los niños se vean privados de su derecho a vivir y crecer en su familia, a ser cuidados y criados en un entorno familiar mediante programas de prevención en coordinación con diferentes instituciones. A la vez buscan garantizarles a los niños una vida digna y libre de toda forma de violencia. De la misma forma, el personal fijo recibe continua capacitación, les brindan asesoramiento psicológico, dando mucha atención a la interculturalidad, género, medio ambiente, a la conciencia social y a la participación.

El contacto con la familia y la comunidad es de especial atención para ellos, la educación por fases con espacio para desarrollar la autosuficiencia, el involucramiento del entorno (niños, adultos y organizaciones de Calca y comunidades de los alrededores) y el trabajo conjunto con las familias y comunidades de las que los niños proceden.

La casa trabaja bajo estándares de derecho internacional que promueven los derechos de la niñez y la protección de los derechos humanos de niños y niñas particularmente expuestos a la vulneración de sus derechos y a la violencia, dándoles un ambiente seguro, salubre y una atención personalizada. La educación escolar y extra escolar es de vital importancia y se desarrolla combinando las actividades académicas con otras como la música y reforzamiento del idioma quechua: en Pachachaca los niños son los maestros de quechua del personal que ha tenido poco o ningún contacto con el idioma. También se desarrollan talleres  en primeros auxilios, complementación escolar y quehaceres prácticos que les permiten tener interacción con la jardinería y la agricultura orgánicas; así como también con la  producción de mermeladas y otros productos naturales para autoconsumo. Este es un aspecto que quieren desarrollar para, en el mediano plazo, poder ser lo más auto-sostenibles posibles y así darle un carácter más ecológico a la vida familiar que comparten. La visión se complementaría también con la utilización de paneles y termas solares, cosecha de lluvia, sistemas de acuaponía, así como el aprovechamiento de la energía eólica; sistemas que en los próximos meses serán implementados.

SEMBRANDO EL FUTURO

Ellos también trabajan estrechamente con la organización Pasa la Voz de Cusco en el fortalecimiento de habilidades para la vida. Dichas habilidades están enfocadas en las finanzas, gastos diarios, relaciones domésticas, relaciones familiares, salud mental, salud física, manejo de la adicción, actividades del día a día, red de contactos, participación en la sociedad, conciencia cultural y conciencia social.
De esta manera, promueven que las niñas y los niños tengan mejores oportunidades en la vida y así puedan convertirse en adultos autosuficientes. Con el tiempo deberán ser capaces de tomar parte en la sociedad como ciudadanos plenos.
Pachachaca está abierta a todo aquel que desee conocer el proyecto, reciben invitados para compartir conocimientos y experiencias. De estar interesado, por favor no dude en contactarse a:
pavelmbm@gmail.com,ljkerstens@gmail.com y al teléfono: 084-512495.