RAÚL GARCÍA ZÁRATE

RAÚL GARCÍA ZÁRATE (1931 – 2017) LA PRIMERA GUITARRA ANDINA DEL PERÚ FALLECIÓ EL PASADO 29 DE OCTUBRE Y EN MEDIO DE CONMEMORACIONES HACE FALTA UNA OBLIGADA RETROSPECTIVA AL MAESTRO.

Escribe: Goliard Tohaline 

¿Por qué García Zárate es el “maestro” de la música andina?, tal vez esta pregunta se puede responder rápidamente haciendo referencia a su virtuosismo y trayectoria, sin embargo, quedan poco claras las notas de su espíritu que lo llevaron a plasmar semejante virtuosismo, inclusive podríamos cuestionar la etiqueta de “música 000460206Wandina” ya que hoy se etiqueta así a una serie de expresiones, desde la cumbia hasta la chicha pop que se pone de moda como expresión de lo “cholo” en el Perú. 
“Yo he crecido en un ambiente musical. Mi padre era virtuoso de la guitarra y del canto, los hermanos de mi padre igualmente eran músicos, así de afición, como casi todos, porque todos tenían una ocupación. Igual los hermanos de mi madre. El ambiente de Ayacucho, el clima primaveral, sus noches de luna, han sido propicios para la meditación y tal vez para el desarrollo de la creatividad del intérprete…Mi padre conservaba su guitarra en su ropero, y cada vez que iba al colegio procuraba regresar antes que mis hermanos para tocar la guitarra y practicar”

 

59f6409e19aa2El ambiente social y natural de Huamanga de los años 30s le insuflaba al niño Zárate una inspiración casi innata. Pese a este ambiente, los músicos adultos no querían que el niño se dedicará a la música –cuestión de bohemios-, pero la tendencia natural de Zárate sólo aumento; desde que tuvo uso de razón el niño Zárate se escondía para escuchar en la trastienda como su padre y tíos interpretaban huaynos sentidos y doloridos, a los 7 años empezó a tocar a escondidas, a los 12 tuvo su primer recital ante familiares y amigos que rieron al ver que un ser tan pequeño podía hacer maravillas con una guitarra que casi le tapaba todo el cuerpo. A los 13 ya había hecho tales avances que un tío suyo, sorprendido, le contó a su padre, éste decidió oírlo tocar, primero el nervioso niño tocó un tango para impresionar a su padre, no surtió efecto, pero cuando se decidió por un huayno, el padre simplemente quedó sin argumentos, poco después el padre al fin aceptó esta desmedida afición, le regaló una guitarra y una promesa que siempre impulsaría a Zárate como una misión: “…me dijo que en la música siguiera mis raíces andinas”. 
Ya terminando la secundaria dio su primer concierto en el Colegio Salesiano San Juan Bosco debido a que el profesor Ildauro Amarín lo invitara a matricularse ofreciéndose como su apoderado después de haberlo escuchado. Al terminar la secundaria, la familia le recomendaba que estudiara una carrera, el adolescente lo meditó e inteligentemente decidió estudiar sin abandonar el arte. Estudió dos años letras en la Universidad Nacional y de allí pasó a San Marcos en Lima, allí la vida se volvería un reto “noté un rechazó de los costeños hacia la cultura andina. Me dije que algún día iba a imponer la música andina”.

 

El joven García Zárate se tituló Foto-RGZcomo abogado y empezó a trabajar como Secretario en el Poder Judicial, no quería aspirar a vocal o juez, él tenía claro que necesitaba tiempo para la música.
Empezó a dar conciertos con Sono Radio y grabó por vez primera con este sello. Eran los años 60s y el mundo parecía volverse loco, el Perú se volvía más urbano y Lima particularmente, llena de migrantes y cambios acelerados. La lucha personal de Zárate se condenso en una especie de huayno ayacuchano de resistencia pero elegante; la profundidad y sofisticación de su primer Lp: “Ayacucho” (1966), tuvo que ser reconocida por propios y extraños. La sucesión de discos que siguieron, en solista o con sus hermanos, le permitió desenvolverse con cálculo y suma disciplina (“Una Guitarra”, “Homenaje a Ayacucho”, “La Pampa y la Puna”).
Hasta ese momento la música andina en diversos matices ya había ingresado a las salas de teatro y opereta (Estanislao Medina fue una influencia entre los músicos populares que se adentraban al mundo académico) pero el huayno no tenía una consolidación seria. La sorpresa de Zárate para muchos críticos y técnicos estaba en el uso de variados temples que progresaban con una virtuosidad de cambios asombrosos que pasaban de la intensidad a un dolor profundo, muchos se preguntaban si esto era huayno propiamente dicho, en verdad era una cumbre de nuestro folclore, un huayno que traspasaba la guitarra clásica pero también la música popular a secas, para algunos huayno de salón para otros huayno ayacuchano propiamente dicho.

 
59f6a98658c4fEn 1978 fue invitado a Francia por el promotor Robert Vidal al Festival Internacional de Guitarra. Esto fue un hito que consagraría el estilo Zárate. Bruno Montanaro en Le Courrier Picard escribió: “El talento de Raúl García está al servicio de la autenticidad; y sus recitales lo sitúan en la línea de aquellos guitarristas y folkloristas latinoamericanos que realmente estudian folklore, lo traducen y lo subliman” (4). Después se fue a Alemania, recorrió Europa y Asia con éxito (tenemos grabaciones que se vuelven joyas: recital en Alemania, en Japón, en Argentina, etc)
Sólo pasado el esfuerzo empezó a tener reconocimientos de su propio país: reconocido como “Patrimonio Cultural Vivo del Perú”, recibió de la Presidencia de la República del Perú la Condecoración de la Orden al Mérito en el Grado de Gran Cruz, el Ministerio de Educación lo condecoró con Las Palmas Magisteriales en el Grado de Amauta y Las Palmas Artísticas en el Grado de Maestro; finalmente fue elegido entre los 100 personajes latinoamericanos que más han influido en la cultura latinoamericana (2008, Org. Capital Americana de la Cultura) 
Para cualquiera que hable de música andina debe llegar a vislumbrar la altura a la que hemos llegado, altura negada a muchas expresiones de hoy que como el mismo Zárate diría, son sólo distorsiones y deformaciones de nuestro corazón andino, un corazón negado y oculto hasta el día de hoy.