Daft Punk

Por: Goliart Tohaline

1 Cuando lo Geek se volvió Sexy:

El 9 de septiembre de 1999, dos músicos franceses, Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo, trabajaban en un sampler, cuando dieron las 9:09 en punto los equipos explotaron. Al despertar nada volvió a ser lo mismo, Bangalter y HomemChristo eran ahora unos robots o unos androides superhumanos cuyos poderes, puramente creativos, les permitía crear música, encapsulando en la electrónica matemáticamente precisa pero sencilla y ligera extraños mensajes crípticos para la humanidad…Suena a sueño húmedo de un geek que pasa todo el tiempo entre cómics y lenguajes de programación pero esta fue la historia que contó Thomas Bangalter a algunos medios para explicar por qué el dúo francés usaba cascos de robot incluso fuera del escenario. Ambos se habían conocido en la secundaria y tras formar Darlin’ (1992), una típica banda de rock adolescente y ser llamados por la revista Melody Maker: “daft punky thrash” (boba basura punk) cambiaron absolutamente el rumbo, tomaron el apelativo en serio y sustituyeron las guitarras

“No creemos en el negocio de la música. Queremos que el foco esté en la música. Si tenemos que crear una imagen, debe ser una imagen artificial”.

por sintetizadores y mezcladoras. Daft Punk tuvo un inicio nada conceptual –a diferencia del resto de su carrera- pero poderoso en la escena EDM europea con “Homework” (1997), de sonidos arraigados en el house lleno de pinceladas funk y con matices techno, probablemente el pegajoso “Da Funk” y el brillante e hipnótico “Around the World” fueron sus mayores éxitos y ayudaron a moldear la electrónica bailable de fines de los 90s; su colección de videos: “D.A.F.T.: A Story About Dogs, Androids, Firemen and Tomatoes” (1999) usó el absurdo y el humor nerd con viñetas de perros, androides, bomberos y tomates.

Pero fue “Discovery” (2001) el suceso que desencadenó un nuevo feeling generacional, inocente y complejo, esto describe en parte ese sonido new-disco con una extraña presencia de synth y pop barroco sintetizado en el deslumbrante himno “One More Time”; si Homework surgía de una escena EBM de espaldas al post-grunge deprimente y rugoso, Discovery era en verdad un redescubrimiento

“Unos androides superhumanos cuyos poderes, puramente creativos, les permitía crear música, encapsulando en la electrónica matemáticamente precisa pero sencilla y ligera extraños mensajes crípticos para la humanidad…Suena”

“Lo Cool no nos importa. No somos ni seremos cool”

De una época pasada imaginada en el futuro, en “Harder, Better, Faster, Stronger” o “Veridis Quo” tenemos riffs funk en atmósferas de dance etéreo tan sofisticado como divertido, lleno de samples de disco setentero, limpios de techno, que sin embargo, se deslizaba caprichosa pero elegantemente en un riff heavy metal con “Aerodynamic” hasta texturas con efectos vocales glitch y guitarras disolventes que parecen rozar un soft rock cibernético bailable: “Superheroes” o “Something About Us”. Quizá la meta liberadora de aquella etapa, para algunos excesivamente cursi para otros distorsionadora de los cánones dance, era sentir la música por primera vez, como un niño… Esta fue la esencia impresa dos años después de trabajar en el corto: “Interstella 5555 – The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem” dirigido por el mítico creador de anime Leiji Matsumoto junto a Kazuhisa Takenôchi, que cuenta la tierna odisea de una banda interestelar secuestrada por unos villanos y su retorno a casa. Así es, poco antes del éxito de Gorillaz o de resucitadas estrellas de la música en holograma, fue Daft Punk pionero en el uso de figuras animadas y de entender ese nuevo feeling centrado en la inocencia en medio de un mundo siniestro y crudo. También fueron de los primeros en usar el autotune y en ser sampleados por otros artistas: cuando Kanye Wert descubrió a Daft Punk la electrónica conquistó al mundo. “Lo cool no nos importa. No somos ni seremos cool” declararon en alguna de sus entrevistas aun con los rostros escondidos en mantas y ya después con cascos de cyborg: “No creemos en el negocio de la música. Queremos que el foco esté en la música. Si tenemos que crear una imagen, debe ser una imagen artificial”. Los frikis estaban por todas partes!.

2 Lo Anti-célebre como Icono de la Fama:

Algunos lo analizan como una genial estrategia de marketing para otros es una hermosa declaratoria de inconformismo que siempre pega bien en la juventud de cualquier época; años atrás la generación X se partía en la paradoja de la gran popularidad que podía recibir lo excesivamente impopular –esto fue Nirvana declarándose subterráneos en los medios más populares del momento- el siguiente paso fue hacer del anti- producto un producto más que los millenials estarían dispuestos a consumir. Daft Punk aplicó su misterio -sea por timidez, concepto artístico o ambos- sin un compromiso vacuo con la limitada realidad mercantilista de la música o sus escenas marginales. Esto también produjo nuevas formas de llegar al fan: las primeras copias de Discovery incluían una tarjeta para unirse al secreto Daft Club a través de un código con el que se ingresaba a su tienda virtual en el internet primitivo; además su replanteo del arte centrado en la música a través del misterio los llevó indefectiblemente a esa misma realidad virtual hasta el cine; ya en sus Lo cool no nos importa. No somos ni seremos cool” 2Lo Anti-célebre como Icono de la Fama: 27 2008 primeros videos trabajaban con cineastas como: Spike Jonzeo Michel Gondry que los acompañarán a lo largo de su carrera y tras el anime interactivo de Interstella, cada uno se sumergió más en la cinematografía, Thomas Bangalter por ejemplo colaboró con varias piezas musicales para “Irreversible” (2002, Gaspar Noé) otro hito del sulfuroso cambio generacional. Culminada la etapa Discovery el dúo se enfocó en un próximo proyecto que filosofaba lúdicamente en la paradoja del robot/humano; primero lanzarán el que declaradamente iba a ser el disco más humano posible: “Human After All” (2005) resultando en una colección de piezas a medio camino entre aquella electrónica maleable synth y la excesiva repetición que perdía su magia hipnótica de fines de los 90s; con “The Prime Time of Your Life” o “Robot Rock” confirmaron su fijación en la máquina contradiciendo totalmente su cometido. Pero la otra cara fue: “Electroma” (2006) su película, estrenada en Cannes y cuya musicalización estuvo a cargo de Brian Eno, trata de una distopia futurista con olor a nostalgia: un mundo arrasado e invadido por robots que vuelven a hacer un planeta muy “humano”, allí dos robots –representando

«2008 En los Grammys dos enmascarados se consagran como superestrellas, estamos en la época del Gran Desconocido que puede adornarse con lo que sea»

Al año siguiente otra síntesis cinemáticamusical se concreta con “Alive 2007”; sus giras proporcionaban esa virtualidad enclavada en la realidad o una realidad paralela partida entre el baile desbocado y un espectáculo de luces y movimiento casi irreal; en el 2008 en los Grammy dos enmascarados se consagran como superestrellas, estamos en la época del Gran Desconocido que puede adornarse con lo que sea, los cosplays de fans de Daft Punk, parodia de la parodia, secundaron esa celebridad de los impopulares anti-célebres más conocidos del planeta, era de nuevo el triunfo de los perdedores en la lucrativa industria musical y en pleno auge de la nube cuando germina la música virtual y nos olvidamos poco a poco del preciado disco físico. Más adelante su involucramiento en el cine llegó a otro nivel cuando compusieron “Tron: Legacy Reconfigured” (2010) banda sonora de la secuela de la película ochentera, fijación geek de culto vuelta fijación universal y popular

3 La Vanguardia de lo Retro como Respuesta Generacional:

“Así termina el pop, no con un bang sino con una caja recopilatoria cuyo cuarto disco nunca llegamos a escuchar” es una de las muchas declaraciones del crítico musical Simon Reynolds a propósito de su libro “Retromanía” (2010) ensayo que busca explicar la obsesión de la cultura pop por su pasado; en efecto, en esta última década la generación millenial tomó por asalto su propio pasado, desde el reciclaje de series y películas, las modas vintage en toda expresión artística, su consumado aprecio por el factor nostalgia y la música fundacional; en el mismo Reynolds habla sobre las fiestas rave cuando terminaba la era Thatcher y su consiguiente efecto mundial, para Simons hay una primeriza apatía activista tras la generación X que quizá condene a la próxima generación a reciclar sin llegar a nada concreto; saltan las dudas: ¿el pop se tragará a sí mismo o es solo una expresión más de lo “nuevo”?; de hecho Daft Punk había sido una de las bandas escultoras de ese sentido retro del futuro, todo lo que hacían sonaba a viejo y a demasiado nuevo a la vez –inclusive en su Homework hacen un homenaje a las fiestas rave que habían sido reprimidas por el gobierno francés en “Revolution 909”, no es casualidad tampoco un título tan bleatlemaniaco-. Probablemente los más jóvenes millenials y la nueva generación que apenas sale de adolescencia recuerden el pegajoso, suave pero electrizante a su modo: “Starboy” de Weekend o la pegajosísima “Get Lucky” de Pharrell Williams, ¿y qué tal el precioso y triste video que narra la historia de amor de dos muñecos de cera en un museo mientras aparece Julian Casablanca: Instant Crush”?, a algunos se nos quedó para siempre en la cabeza así como los androides bailarines de “Around the World” o las aventuras animes de “One More Time”; estamos hablando de toda una generación marcada, quizá inconscientemente, por el gran acto de reciclaje de Daft Punk que se volvió trascendente y logró dar una respuesta a la retromanía de nuestra propia cultura pop: “Random Access Memories” (2013) el último álbum del dúo que se llenó de colaboradores humanos con el simple objetivo de hacer el recuento de la vida de los músicos con la sencillez de sus orígenes.

Podemos conectar todo de una pincelada, si asumimos la revolución french touch de fines del siglo pasado e inicios de este observamos la evolución fundida que se manifiesta no solo musical sino generacionalmente: Daft Punk no se fue al extremo de Kraftwerk.

“Estamos hablando de toda una generación marcada, quizá inconscientemente, por el gran acto de reciclaje de Daft Punk que se volvió trascendente y logró dar una respuesta a la retromanía de nuestra propia cultura pop”

quedó en la propuesta de Djs como Giorgio Moroder; el dúo ni si quiera necesito profundizar en las texturas más oscuras del big beat –ya el “Kid A” (2000) de Radiohead lo profetizaba globalmente y en la electrónica de fines de los 90s se ponían sobre la mesa sonoridades punk como la de Prodigy o industriales pesadas como la de NIN – y conquistaron en esa contradicción a la generación más contradictoria hasta la fecha, el último álbum del dúo es como su último manifiesto en su estilo, ¿acaso es una banda sonora de una generación obsesionada por su pasado como consecuencia de su obsesión por el futuro?. “Hemos querido trabajar con gente a la que admiramos y hemos buscado humanizar a los robots, cuando parece que todo el mundo anda hoy intentando convertir a las personas en humanoides” han dicho los músicos sobre este trabajo.

Ahora en medio de una pandemia sospechosamente millenial que tiene a todos aislados y a su vez más conectados que nunca, la despedida del grupo es también un síntoma de repensar nuestro presente. “Epilogue” es un fragmento de “Electroma” en el que tras esconderse y rechazar su intento de humanizarse ambos robots caminan sin rumbo por un desierto: el robot Bangalter no resiste más la culpa o la vergüenza y tras mirarse largamente con el robot Homem-Christo hace que éste apriete su botón de autodestrucción, Bangalter explota en infinitos pedazos ante nuestra triste mirada robotizada en pleno 2021 como en pleno desierto, sin tiempo, sin ganas de querer crecer, como si quedará ver qué queda cuando la fiesta se ha terminado. David Byrne –líder de los Talking Heads- resume la aventura en pulcras y simples palabras, como en un epitafio espacial: “Resulta extraño que dos hombres empecinados en ser robots hayan sido los encargados de llevar el mensaje humanizador al mundo del fast food musical, ese donde las canciones suenan y saben a lo mismo…”

LOS ROBOTS QUE SOÑARON Y REVOLUCIONARON LA MÚSICA ELECTRÓNICA

Daft Punk es el dúo francés, formado por GuyManuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter, que revoluciono la música electrónica. Con solo cuatro álbumes en estudio cambiaron el rumbo de la historia de la música. Sus canciones quedaron grabadas en la memoria colectiva. Cada una de sus placas sonoras representó un giro musical en su trayectoria artística. Volviéndose, así, en iconos de la música y de la cultura popular.

Su primer álbum Homework (1997) impactó en la movida electrónica, fusionando géneros divergentes que la consolidaban en un disco esencial de la música electrónica y pop. Como bien manifiesta el crítico musical Alex Rayner: “Homework hizo de puente entre estilos de club más consagrados y el eclecticismo del big beat. Demostró a muchos frecuentadores de clubes que la música dance era algo más que pastillas y sintetizadores preprogramados”.

Discovery sirvió como banda sonora de la película anime Interstella 5555 (dirigido por el icónico Leiji Matsumoto). Es por eso que en la ilustración que puedes apreciar -el cual es un poster coleccionable de homenaje a estos grandes músicos – aparece el duo robótico en primer plano y la banda musical del anime en segundo plano, haciendo referencia al lado lúdico y creativo del binomio francés.

El 2004 regresan con su placa Human After All que muestra, en cierta forma, un lado más agresivo que su predecesor Discovery. Su retorno magistral, no obstante, fue el disco Random Access Memories (2013). Aquí muestran su melomanía y la vuelta a sus raíces. Este álbum es un homenaje a la música que amaban oír. En su factura confluyen una gran diversidad de géneros musicales que es una trayectoria por la música que se ha hecho en las últimas cuatro décadas.

Desde el funk, house, jazz, disco, electrónica, indie, entre otros. Con colaboraciones de Panda Bear, Chilly Gonzales, DJ Falcon, Julian Casablancas, Todd Edwards, Paul Williams, Pharrell Williams y Nile Rodgers Son solo cuatro álbumes en estudio que consolidaron la carrera de este par de genios. Pero a estos se suman la banda sonora de Thron, las discos que sacaron en vivo, como el magistral Alive del 2007, así como sus remezclas y sus múltiples colaboraciones con otros músicos, como N.E.R.D., Pharrell Williams, Kanye West, The Weeknd, RZA y Teriyaki Boyz. Con todo este combo de labor musical no cabe dudas de la revolución musical que causaron.

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